domingo, 23 de junio de 2013

Homicidas de la soledad.-


La noche te trajo hasta mi, las puertas estaban abiertas, hacía frió adentro mío pero no te importo quisiste entrar. Hablamos de esas cosas que no tienen sentido, las dos teníamos motivos suficientes para no querer sentir.


 ¿Tu lugar o el mío? Tomó una copa de vino, no me interesa tu historia dijo, una noche sin memoria es la que quiero vivir hoy. 
Acarició sin preguntar mis cicatrices, ignoré el dolor en sus ojos tristes y fuimos cómplices homicidas de la soledad. Al compás de la canción suplicante que tus cuerdas vocales hacían vibrar, y exhalar en ese trance el alma y más de un fantasma y si no vuelven que mas da. 
Pero un vaso de agua no es un rió  pero con un dedo no se tapa el sol, tengo que aprender a mentirme a mi misma o encerrar el vació en una botella de alcohol. Tengo que buscar la manera de poder dormir de nuevo aunque no vuelva a soñar, de poder volver al juego aunque no vuelva a ganar.
Tengo que aprender a caminar, estoy con los pies clavados al suelo, en la parada del tren que te alejo de mi; tengo esta mañana menos fe pero mas ganas de tenerte aquí. Tiene un perfume misterioso, buen gusto en las bebidas y facilidad para dormir… Lo se, no va a abrigarme su piel.




1 comentario:

  1. Necesito que vuelvas a escribir el blog, me encanta leerte, es hermoso lo que escribis expresas cosas que siento y que no se como decir. Ojalá y vuelvas, besitos.-

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